El estudio, realizado por el profesor Javier Burgos, del Instituto de Estudios Ambientales (IEA) de la Universidad Nacional, también subraya que el medio ambiente de la ciudad, en lugar de mejorar, empeoró sensiblemente en los últimos dos años.
La contaminación por material particulado ó PM10 (hollín, humo y polvo) -nocivo para la salud porque estas microparticulas llegan a los pulmones causando enfermedades respiratorias agudas- se incrementó un 46 por ciento, al pasar de una concentración máxima diaria de 105 microgramos por metro cúbico en el 2005, a 154, en el 2006.
Estos resultados ponen a Bogotá en la deshonrosa posición de ser la tercera capital de América Latina más contaminada por material particulado, después de Ciudad de México y Santiago de Chile.
"Probablemente estaríamos peor que Ciudad de México -dijo Burgos- si no fuera porque Bogotá cuenta con unos pulmones como los cerros orientales, y tiene una corriente de vientos que ayuda a dispersar el PM10".
El día y la hora peores
Burgos atribuyó como causas del empeoramiento de la calidad del aire a tres factores principales: la mala calidad del diesel, los fuertes incendios forestales registrados en los cerros orientales y el grave deterioro de la malla vial. Y es que según el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), el 54 por ciento de las vías de la ciudad está en mal estado.
Mientras la norma internacional fijó como límite permisible para no dañar la salud humana una concentración diaria de 150 microgramos por metro cúbico de (PM10), en Puente Aranda ha llegado hasta 230. Incluso, supera el tope establecido por la regulación de Bogotá, que es de 180 microgramos.
Burgos recordó que estudios de la Universidad de La Salle y la Secretaría Distrital de Salud (SDS) señalan que el aumento de 10 microgramos por metro cúbico en los niveles de contaminación, conllevan a un incremento del 4 por ciento en el número de consultas externas por enfermedades respiratorias agudas.